y las cosas que iban cayendo por su propio peso
finalmente, cayeron.
Y lo hiciste tan simple,
que yo lucia como un personaje
de alguna película hollywoodense y dramática
de bajo presupuesto.
Y todo fue tomando su cauce natural,
y de repente el mundo, mi mundo,
no era ni tan malo, ni tan erróneo como yo pensaba.
Y lo hiciste tan simple.
Y todo se fue abriendo,
y todo vieron ir a ese personaje,
y me vieron llegar.
De verdad.
Y todo porque lo hiciste simple.
Gracias por hacerlo así,
como debía ser,
y no cómo yo, ignorante,
imaginaba que era.
(Gracias. Y te quiero. Y mucho)